Toscana en un día, eso es lo que buscamos con Amit cuando planificamos que hacer en cada uno de los cuatro días y medio que paso conmigo. No queríamos alquilar un auto y pasarnos el día guiadas por el GPS sentadas al volante,sabíamos que si íbamos a salir de Florencia en forma independiente no íbamos a pasar del primer destino que nos hubiéramos propuesto. Las dos tenemos tendencia a profundizar y a tratar de conocer absolutamente todo (cada museo, iglesia, catedral nos lleva un mínimo de dos horas, en el museo Uffizi estuvimos casi seis y salimos porque cerraban).Así que todavía desde casa nos anotamos a través del internet en una excursión de todo el día que nos llevo a Siena,San Giminiano y Pisa en un ómnibus muy cómodo con un guía que hablaba bien y no mucho de nombre Chris que a pesar de ser muy jovencito hizo un trabajo excelente. El sitio internet donde arreglamos todo es el de Viator y la empresa local que hace el tour es Walckabaut. Y todo salió tal como estaba escrito en la descripción de lo que íbamos a hacer y con muchísima puntualidad. Por Siena paseamos con una guía local, que nos mostró con mucho orgullo la catedral que es hermosa, toda de mármol blanco y negro y adornada por dentro con un piso con grabados en mármol y paredes decoradas con frescos de Rafael.Poco tiempo libre tuvimos para pasear por Siena, pero como hacia muchísimo frío no nos importo. Después paseamos ya libremente por la pintoresca San Giminiano que es una pequeña ciudad de la edad media perfectamente conservada y que hoy es solo una atracción turística. Llegamos a Pisa con la puesta de sol lo que nos dio una magnifica luz para las fotos que sacamos de la torre de ídem (que en las fotos se empeña en salir derecha, a pesar que en la realidad esta mucho mas inclinada de lo que yo la recordaba de cuando la conocí hace casi 40 años)En realidad,todo lo que hicimos después de Siena lo recuerdo borrosamente porque el almuerzo que estaba incluido en el precio lo tomamos en una especie de estancia donde nos mostraron vacas, viñedos, Olivares, etc y desde donde se apreciaba un paisaje toscano increíble . La comida estaba toda hecha con productos del establecimiento, quesos,verduras,fiambres,pastas,salsas y lo principal- vinos de los que nos dieron a probar varios(yo empece con una copa de blanco, seguí con una copa de chiantti clásico mas otra de cabernet de uvas del lugar y de postre comí galletitas de almendras típicas de Toscana bien ensopadas en una copa de vino santo,que es un vino de postre bastante fuerte)Solo de acordarme me vuelvo a marear.
Si alguien planea pasar como yo un mes en Florencia,recomiendo hacer una pausa y salir de la ciudad por lo menos una vez y conocer el paisaje toscano, respirar aire puro sin olor a viejo y cambiar de ambiente. A la vuelta Florencia parece mas linda y uno se siente mas liberado,mas por la influencia del paisaje abierto y del aire libre que por la del vino.
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