8.10.11

Se me quemo una lamparita

Se me quemo una lamparita y como no me gusta vivir a media luz, decidí salir a comprar una. Pensé que encontraría todavía algún negocio abierto. Enfile hacia el pequeño supermercado que queda a una cuadra del departamento, de paso en la Plaza del Duomo me acompaño la música de un cuarteto que tocaba música country, algunas parejas bailaban y muchos solo querían filmarlos.El súper no vendía lamparitas. Seguí hacia Vía Stozzi, en Massimo Dutti no venden lamparillas, tampoco en Prada, Bulgari y Fendi. En Hugo Boss no venden lamparitas, ni en Miu Miu. Ni siquiera en Zara venden lamparitas. Encontré una ferretería, estaba cerrada. Delante mío camina un muchacho paseando a una gordísima perra negra, cuando lo paso me doy cuenta que no es una perra- es una cerda! Como otros turistas también yo le saque una foto y escuche como el muchacho le contaba a un señor que la chancha vive con el como si fuera un gato.Una cerda en motzaei iom kipur caminando por las calles de la zona en que entre 1571 y 1848 estaba ubicado el ghetto de Florencia. Era evidente que tampoco el de la chancha me vendería una lamparita y seguí por Vía Roma. Ruido de campanillas y enseguida me encontré caminando al ritmo de la letania de un grupo de Haré Krishna que cantaban y bailaban en fila . Modernos estos Hare Krishna, cantan con micrófonos como Madona y uno de los monjes va atrás llevando el parlante en un carrito. Tenían amplificador, pero no lamparita, así que seguí buscando. Los negocios iban cerrando para alivio de muchos hombres que esperaban afuera que sus mujeres terminen de comprar. Parece que sábado a la tarde es día de compras para las florentinas o en general para la gente de los pueblitos de Toscana que llegan a hacer sus compras a la ciudad. Casi sin esperanzas de encontrar una lamparita,atravesé el Puente Vecchio - en ninguna de las joyerías venden lamparitas. En el medio del puente, al lado del busto de bronce de Benvenuto Cellini, había que hacer equilibrio para poder pasar entre los adolescentes sentados en el pavimento que escuchaban a un conjunto de rock que cantaba a gritos. Enfrente del río, encontré un súper abierto. Compre una lamparita. Volví a casa y se hizo la luz.

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